lunes 30 de agosto de 2010
lunes 12 de octubre de 2009
A bote pronto.
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ARQUITECTURA, bocetos de Antonio Torres Sánchez.
El juicio.
jueves 6 de agosto de 2009
Caramelo amargo.
Los expedientes de regulación de empleo son caramelos amargos que, en ocasiones, se ven obligados a digerir contra su voluntad los trabajadores. Son como el aceite de ricino que sirve para purgar plantillas, con presuntos efectos curativos.
El magnate gallego, Manuel Jove, pretende deshacerse de 237 trabajadores de la firma textil Caramelo por medio de un ERE, es decir, a precio de saldo.
En nuestro País cuando un trabajador es despedido improcedentemente tiene derecho a percibir una indemnización equivalente a 45 días de su salario por cada año de servicio en la empresa, con un tope máximo de 42 mensualidades, pero si el despido se plantea de forma colectiva, es decir, a precio de saldo, solo tendría derecho a percibir una indemnización equivalente a 20 días de su salario por cada año de servicio en la empresa, con un tope máximo de 12 mensualidades. Por tanto, la diferencia económica es sustancial entre un modo u otro.
Un trabajador despedido improcedentemente alcanza la indemnización máxima de 42 mensualidades si tiene acreditada una antigüedad en la empresa de 28 años. Si fuera despedido colectivamente (a precio de saldo) la indemnización máxima de 12 mensualidades tendría derecho a percibirla si tuviera acreditada una antigüedad de 18 años en la empresa.
Veamos un ejemplo. Un trabajador con 18 años de antigüedad en la empresa y un sueldo bruto anual de 18.000 euros, percibiría como despido improcedente una indemnización de 40.500 euros, pero si, ese mismo trabajador, fuera despedido colectivamente (a precio de saldo) percibiría sólo una indemnización de 18.000 euros. La diferencia entre una u otra indemnización es de 22.500 euros.
Por tanto, si consideramos que un trabajador con 18 años de antigüedad en Caramelo y una retribución de 18.000 euros anuales pudiera representar al trabajador tipo de los 237 que el magnate gallego pretende despedir, veríamos que el señor Jove, de prosperar el ERE, podría ahorrarse 5.332.500 euros (22.500 x 237), lo que supone más de 887 millones de las fenecidas pesetas. Es una cifra, y no moco de pavo, que podría dar para comprar conciencias y voluntades.
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